¡Cuantas idioteces se escriben en la web!

Photo by Ben White on Unsplash

Masajea tu dedo índice durante un minuto y verás lo que pasa con tu cuerpo. Nada. La nueva mascarilla que triunfa en Instagram está hecha de cúrcuma. Prepárate para quedarte amarilla durante varios días. Ponte aceite de coco en tu pelo y mira como crece. ¿De verdad? y así, ad infinitum.

En algunas cosas la web se asemeja a la televisión. Cada vez hay más basura circulando por ella y, una se pregunta, ¿realmente hay gente que lee y se traga tantas sandeces? Parece que si, a juzgar por los resultados de las audiencias de la programación de algunos canales.

Me dan ganas de lanzar algún reclamo similar, rezar para que se convierte en viral y que eso haga que haya más visitas a mi blog. Por ejemplo: Gran descubrimiento contra la calvicie, frótate un tomate maduro en la cabeza cada mañana antes de desayunar y observa lo que sucede. ¡Te sorprenderás! Imagino el artículo con una foto estupenda, un tipo atractivo, con una buena mata de pelo y un tomate aplastado sobre su testa. Podría publicarlo en Instagram – tan de moda ahora entre las blogeras “It”, circularlo en Facebook pero, tal vez no sería adecuado para LinkedIn donde todo es más serio y profesional. Aunque, dotándolo de algún dato científico, por ejemplo, las propiedades y vitaminas del tomate, el hecho de que es un potente antioxidante, los estudios sobre el licopeno que indican que puede curar desde el cáncer a la arteriosclerosis. ¡En fin! que, bien escrito, podría colar.

Resulta desconcertante la cantidad de información contradictoria que encontramos en la web. Por cada teoría que defiende algo hay otra que argumenta lo contrario con igual “seriedad y datos”. Al final, me dejan con la sensación de que la única forma de saber si lo que publican es cierto es probándolo.

Llevo 15 minutos masajeándome el dedo índice y, excepto aburrimiento, a mi cuerpo no le ha pasado nada más. Mañana probaré con la mascarilla de cúrcuma, tengo toda la Semana Santa para recuperar mi color natural. Respecto al aceite de coco, ya lo probé. Mi pelo sigue creciendo a su ritmo habitual, un centímetro al mes. De todas formas, no descarto lo del tomate. Al final, resultará tan efectivo como cualquiera de los otros reclamos y, quien sabe, igual más adelante escribo un libro sobre la calvicie y el tomate y hasta se convierte en un best seller. Así de rigurosos nos estamos volviendo con lo que leemos.

¡Feliz miércoles!

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