¡Hola! ¿hay alguien ahí?…parece que no…

Photo by Gabriel Matula on Unsplash

He tenido que esperar unas horas antes de ponerme a escribir porque estaba tan indignada que no sabía por dónde empezar. Esta mañana, por diferentes motivos, me he dispuesto a hacer diligencias relacionadas con la Agencia Tributaria, el Ayuntamiento de L’ Ametlla del Vallés, la compañía de Gas Butano, Sony y Bang & Olufsen. En principio tenía que resolver temas relacionados con impuestos, recogida de trastos, envío de bombonas de butano y, reclamar sobre dos juegos de auriculares inalámbricos, ambos espectacularmente caros, ambos totalmente inoperantes.

Llena de buenos propósitos y con energía positiva, a las 9 de la mañana estaba sentada en mi escritorio dispuesta a hacer llamadas y solucionar cosas. Puedo deciros que a las 14:00 he tirado la toalla. Después de estar 5 horas, o esperando al teléfono, o navegando por páginas web que solo un informático entiende, o lidiando con gente que debería estar meditando en una caverna en lugar de atendiendo al público, lo único que he logrado es que en un par de semanas alguien me lleve 5 bombonas de propano a una casa en L’ Ametlla. ¿A qué hora? Ni idea. El “chico” está todo el día en la calle y puede pasar desde la 10 de la mañana a las 7 de la tarde. Yo, como no tengo nada mejor que hacer, me pasaré el día en una casa desocupada (cuyos inquilinos han dejado hecha un desastre, pero esa es otra historia) todo el día o…hasta que el “chico” se digne a pasar. ¡Viva la atención al cliente, made in Spain!

Supongo que no es solo cosa mía el sentir que como clientes y como ciudadanos estamos cada vez más desprotegidos. Llamar a una entidad pública parece un chiste de mal gusto. En la agencia tributaria me han tenido 10 minutos siguiendo un menú grabado y, cuando finalmente he dado con el departamento que quería hablar, me han regalado el siguiente mensaje: “Todas nuestras líneas están ocupadas. llame más tarde o consulte nuestra página web”. No lo he averiguado pero, asumo que los 15 minutos de seguir el menú, escuchar música atroz y recibir el mensaje tendré que pagarlos yo. ¿Para qué mierda pago impuestos si este es el servicio que me da una entidad pública? Es curioso, llames cuando llames, sus líneas siempre están ocupadas y el mensaje es siempre el mismo. Llame más tarde. Si lo piensa bien, es una buena táctica disuasoria.

No estaba dispuesta a desanimarme y me he ido a la página web. Realmente, alucinante. Para empezar hay tantas opciones que creo que hasta a un abogado le costaría aclararse. Cuando finalmente he logrado dar con el apartado que buscaba, sale un mensaje que indica que para que me den una respuesta tengo que tener un permiso digital (o algo parecido), me pide que vaya al enlace, cuando voy al enlace aparece otro mensaje que dice que la página no es segura y que me arriesgo a que entren en mi ordenador y…para haceros la historia corta, he terminado cerrando el portátil con un nivel de frustración en rápido incremento. Como ciudadana me siento totalmente desatendida.

Sony y Bang Olufsen, en ambas marcas compré auriculares inalámbricos. Ninguno de los dos juegos ha llegado a funcionar nunca. Sony tiene una página de ayuda con el modelo específico en la que, cuando logras acceder, te sale un mensaje en el que dice que la página ya no existe. Si crees que encontrarás un número de teléfono en algún sitio, olvídate. Ya se ocupan las empresas hoy en día de ponértelo bien difícil para que no puedas acceder a un ser humano que hable contigo. Bang Olufsen, decidí comprar unos bien caros porque, ilusamente, pensé que si eran caros serían excelentes. Ahora me siento como una idiota. Ya he ido varias veces a la tienda. Unos señores muy amables, sin que parezcan tener mucha idea de cómo funcionan los auriculares, intentan ayudarme y me dicen que me baje la aplicación desde casa. La aplicación baja pero, no funciona. Como consumidora me siento totalmente indefensa y desprotegida.

Si mi experiencia os sirve de ayuda, os cuento que compré dos auriculares sin cables en los chinos (uno por €10 y el otro €12) y no solo funcionaron de forma inmediata sino que, meses más tarde, siguen en plena forma. Como consumidora me siento inclinada a ir, cada vez más, a los chinos. Habrá quien argumente que la calidad es pésima pero, visto lo visto, en el caso de que se me estropearan y me enviaran a tomar viento fresco, (tal y como, con su escasa atención al cliente, han hecho Sony y Bang Olufsen) por €10 ó €12, podría soportarlo.

Si trabajáis para una empresa, sois proveedores de servicios o empleados públicos, tomad nota que ganareis muchos clientes si lográis dar un servicio donde un ser humano atienda, sea educado, tenga idea de lo que está hablando y esté dispuesto a atender con interés y profesionalidad. Son tan escasos como los unicornios.

Feliz viernes (aunque esto lo escribo un martes y, feliz, lo que se dice feliz, pues no).

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