Érase una vez en Hollywood…y espero que sea la última

Nunca he sido fan de Quentin Tarantino porque me parece que sus películas proyectan una cantidad de violencia absurda y situaciones que, personalmente, no me aportan nada. No obstante, confieso haber mirado alguna de sus películas (Pulp Fiction) y pensar que no estaba mal, sobre todo la escena de John Travolta bailando con Umma Thurman. Cuando una amiga me invitó a ir a ver la última película del director y, después de ver el trailer (¿todavía se llaman así?) en TV, pensé que podía ser una manera divertida de pasar la tarde.

Nada más lejos de la realidad.

La película es un refrito de escenas del Oeste interpretadas por un par de trasnochados Brad Pitt y Leonardo di Caprio, alguna aparición desafortunada de Al Pacino y otros actores secundarios que parecen haber caído en las escenas por casualidad y sin tener demasiada idea de que hacían allí. A los 10 minutos de la película yo ya tuve claro que aquello iba a ser un bodrio de proporciones mayúsculas…y, en ese aspecto, no me equivoqué.

Escenas sin ton ni son a las que no encuentras una secuencia coherente, muchos coches de los años 60, algunas escenas con hippies trasnochados, una Sharon Tate medio boba o boba completa, según se mire, y todo ello salpicado de escenas de vaqueros, la pérdida de popularidad del actor principal y unos diálogos lentos, aburridos y plagados de tópicos hollywoodenses.

Cuando crees que el film no puede ir a peor, mas que nada porque ya llevas dos horas y media atragantándote con tanto despropósito, Tarantino se cubre de gloria con un final (no os preocupéis que no os lo voy a desvelar porque, si vais a verla, merecéis llevaros la misma decepción que me llevé yo) tan absurdo, desconectado de lo que ha sido el resto de la película y ridículo que, una se pregunta si este buen señor ya está perdiendo facultades, estaba colocado o simplemente ha descubierto que el público puede ser tan idiota como para quedar satisfecho con lo que acaba de ver.

No se me ocurrió leer la crítica previamente y mi amiga, cinéfila experimentada que salió del cine igual de decepcionada que yo, me la envió a última hora de la noche. De 6 ó 7 “críticos” hay 6 que la califican de excelente e incluso alguna lumbrera la considera una “obra maestra” (aquí es donde se evidencia la falta de pensamiento crítico de la mayoría). Ninguno de los que la consideran tan estupenda menciona el motivo para dicha calificación más allá de los típicos comentarios “Todo Tarantino es excelente…sigue siendo un genio de la estructura y de los tiempos relajados” ciertamente, a la película le faltan cinco minutos para llegar a las tres horas!!! ¡Por Dios! parecía una pesadilla de nunca acabar.

Me quedo con la crítica de Carlos Boyero del País “Es sorprendente (…) por su lamentable falta de gracia, por una trama que no se sabe bien adónde pretende conducir, por diálogos insustanciales y carentes de ingenio, (…) por actores excelentes que parecen tan perdidos como su director.” No puedo estar más de acuerdo. Me viene a la mente aquella frase que dice “cría fama y échate a dormir” Tarantino no solo se echó a dormir sino que invitó al público a hacer lo mismo.

Por cierto, si os estáis preguntando porqué me quedé hasta el final si la encontré tan mala, os diré que lo hice por vosotros…¿cómo escribir este artículo sin verla entera?.

¡Feliz viernes!

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