¿Dónde vamos con tanta prisa?

Calentamiento global, inmigración imparable, contaminación que aumenta sin parar, envejecimiento de la población, alimentación basura, incremento de la obesidad y enfermedades crónicas, adolescentes sin habilidades sociales, políticos desacreditados, ensalce de la estupidez a través de una televisión que des-educa más que nada, trabajos que no llenan, explotación del trabajador, abuso de la banca, …la lista resulta interminable.

Si estás medianamente despierta, estoy segura de que lo que acabas de leer no te sorprende y que, seguramente, podrías añadir más cosas al primer párrafo.

Observo a mi alrededor y descubro las diferentes estrategias que cada uno ponemos en práctica para no entrar en un bucle depresivo. Hay quien intenta centrarse en su profesión para sentir que lo que hace tiene algún sentido, hay quien se embarca en relaciones “amorosas” que no conducen a nada pero que le mantienen constantemente ocupada, hay quien planifica viajes de forma constante porque eso le da una razón para seguir luchando, hay quien compra sin ton ni son porque al adquirir otra pieza de vestuario, otro par de zapatos o lo que sea siente que está viva, que las horas de estrés y la rueda del hámster tienen que tener algún tipo de compensación. Bienvenido consumismo si eso hace que por un rato evitemos pensar con profundidad.

Después estamos las que hemos probado casi todo lo anterior y nos hemos dado cuenta de que solo son parches temporales. Aquí entra el desasosiego y la manida pregunta de ¿pero qué puedo hacer yo ante tanto despropósito? La verdad, parece que bien poco aunque, tal vez eso no sea del todo cierto.

Si tenemos en cuenta que este mundo que parece derrumbarse es el mundo en el que vivimos y vivirán nuestros hijos, nietos y los que vienen después, tendríamos que estar pensado con urgencia que legado les estamos dejando. A mí me espanta lo que veo aunque puede que eso solo sea producto de la edad. Los “mayores” suelen ver el mundo con menos optimismo. O no. Porque también hay abuelos muy positivos que aman la vida y que hacen lo que pueden para aportar su grano de arena.

Si te estás preguntando a donde quiero llegar con estas reflexiones, aguanta un poco más que ya termino. Parece poco lo que podemos hacer pero, si todos cambiamos algunas conductas a la larga se notará. Aquí van algunas ideas:

  • Deja de consumir sin sentido. Todo lo que dejas de utilizar contribuye a la contaminación del planeta y a la explotación de gente menos afortunada que tú.
  • Utiliza bolsas de tela y rechaza el plástico en todo lo que puedas. Supongo que ya habrás visto documentales y noticias sobre lo nefasto que resulta este material. Los gobiernos y las empresas no hacen nada, no hay más que entrar en un supermercado para darse cuenta. Si tu dejas de comprar no tendrán otro remedio que cambiar el sistema.
  • No gastes agua a lo loco. Esa ducha interminable que te das en el gimnasio o en tu casa, esa bañera en la que te sumerges de vez en cuando es un gasto innecesario de un recurso que, según todos los expertos, se está agotando.
  • Consume productos ecológicos y naturales. Es cierto que son un poco más caros pero también lo es tener que comprar medicamentos. Además, cada vez hay más comercios los venden.
  • Infórmate sobre qué personas están haciendo cosas interesantes en el mundo de la política, dales tu voto. Está claro que hemos de buscar gente nueva porque la mayoría de los que hemos tenido hasta ahora solo buscan su beneficio. A mí me gusta Simona Levi. La descubrí porque una amiga me pasó una video suyo que empecé a mirar sin mucha fe y terminé por sentir que hay esperanza cuando todavía quedan personas como ella.

Seguro que a ti también se te ocurren cosas para hacer, coméntalas entre tus amistades. Una buena amiga me regaló una bolsita de tela que ahora utilizo para comprar las fruta y verdura en el super. Otra me envió el video de Simona. Una tercera se niega rotundamente a comprar nada que venga envuelto en plástico…hay muchas opciones si hacemos el pequeño esfuerzo de prestar atención. Esta vida no es un ensayo de otra y este planeta no tiene repuesto. Podemos culpar a otros de lo que sucede pero…si no hacemos nada al respecto, nosotros también somos una parte activa de lo que está sucediendo.

¡Feliz viernes!

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