Porqué, a veces, nos entristece la Navidad

Hace un tiempo, en otra vida, me costaba entender porqué había personas a las cuales la Navidad les entristecía. Regalos, luces, música, fiestas, reuniones con familiares y amigos e incluso, en ocasiones, un alto al fuego en las zonas de guerra ¿qué podía haber de triste en todo eso?

Tiempo después, un día y sin previo aviso, aquellas personas con las que disfrutábamos de esas fechas desaparecieron y dejaron un enorme vacío que resulta más evidente y dolorosamente real en estos momentos.

Acercarse al final del año nos recuerda todo aquello que nos habíamos propuesto y no logramos, los buenos propósitos que nunca se materializaron, aquellas llamadas que no hicimos, aquellos “te quiero” que no dijimos, el agujero, según el día, puede ser grande y profundo. Ademas, los que disfrutamos de la música sufrimos una pena adicional, esas canciones que hablan de volver a casa, de reunirse alrededor de la mesa para compartir, para celebrar la vida, nos trasladan a otras fechas, a sueños que quedaron por hacerse realidad, a una vida que ya no viviremos, al menos, no como pensamos.

Sin embargo, soy optimista por naturaleza y he comprobado que unos sueños pueden ser reemplazados por otros y, aunque el amor de los que se han ido nunca podrá ser sustituido por uno nuevo, sucede algo mejor, podemos sumar a nuestros recuerdos felices otros que incrementarán los que ya tenemos y abrirán puertas que jamás soñamos podrían abrirse para mostrarnos caminos que también pueden hacernos muy, muy felices.

Con estas sensaciones en el corazón me preparo para las fiestas de este año. Un año que, de paso sea dicho, está siendo diferente, agobiante e inacabable pero, también nos ha dado la oportunidad de reflexionar, valorar lo que es importante, seguir haciendo planes, esperar con ansia que la vida vuelva a ser normal, que podamos volver a abrazarnos sin miedo, a respirar sin barreras, a mirar al otro sin tener que preguntarnos si está asustado o, simplemente cumple con resignación lo que le han dicho que tiene que hacer.

De cualquier forma, estas fechas casi siempre nos obligan a hacer una reflexión sobre donde estamos y hacia dónde vamos. Deseo que, estés donde estés, el año que se acerca te traiga salud, serenidad, amor y la confianza de que, pase lo que pase, todo será para bien.

¡Feliz lunes!

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